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fantasiasyrecuerdos

Azotes en el cole

Tras la cortina- En el dormitorio de un internado catolico para chico. Real.

En el internado dormimos en una gran sala con camas a ambos lados. A una punta de la sala estan los baños y duchas, y a la otra, la alcoba de la persona encargada de velarnos, separado de la sala por una simple cortina. Cada semana, se turnan los frailes, en esta labor de vigilar nuestro sueño. Por las noches, despues de acostarnos, los que tengan faltas, serán invitados a pasar tras la cortina y alli reciben su castigo. Es un cuarto con una cama, un armario, un escritorio y poco mas. Las siluetas traspasan atraves de la cortina, del cuarto iluminado a la sala oscura. Los gritos de dolor y los llantos por supuesto se oyen cercanos, muy cercanos...

Dependiendo de vigilante de turno, la noche es mas o menos movida. El Hermano R. por ejemplo, un fraile de unos 40 años, de pocas palabras y semblante serio, no se como lo consigue, pero una vez que se apagan las luces, un silencio sepulcral reina durante toda la noche. Incluso en el unico momento en que ese silencio es interrumpido, cuando alguno de nosotros a pasado tras la cortina a recibir unos cuantos correazos, el silencio parece imponerse, solo el chasquido del cuero contra la piel y un apagado quejido del discipliando. Sin embargo, otros, como el Hermano P. es un autentico desastre, pasa lista antes de acostarnos y nunca le cuadran las cuentas, la adminsitración de los castigos en si misma es un pitorreo (la verdad no pega duro), y el apagado de las luces es el punto de partida de una gran algarabia que dura hasta la madrugada, o hasta que el Padre Superior nos oiga y ponga fin a todo. En medio, esta el hermano C., un autentico provocador, que aparece siempre en el momento oportuno, no se si fruto de la casualidad o por que el busca incasablemente la oportunidad de descubrirnos en la comision de alguna falta. Es el hermano que mejor ejecuta su labor punitiva, un virtuoso del cinturon, y nadie escapa a su yugo. Cuando tras la cortina se imparte disciplina, las siluetas y los sonidos, nos aterrorizan a la vez que nos rebelan; tal vez sea por esto, que a pesar de sus contundentes metodos, se prepara casi tanto revuelo en su semana como en la del hermano P., a diferencia de que con el hermano C., las cosas suelen acabar muy mal, frecuentemente con sesiones comunes de cinturon para todos, ocasión esta en la que la correa sale de su reducto tras la cortina.

El biombo

Mi colegio en su pasado era solo de chicos; despues de muchos años, se dividió en dos secciones, una para los cursos inferiores, hasta 6º (doce años), y otra para los cursos superiores. En los cursos inferiores, el colegio se hizo mixto, ingresando por prmera vez niñas tan solo en primer curso; al año siguiente se abrio la matricula a niñas tambien en segundo, y asi sucesivamente hasta que aquellas primeras niñas llegaron a los ciclos superiores. Cuando yo acudi a este colegio lo hice, siendo el colegio totalmente mixto en su primer ciclo, pero en el ciclo superior era el primer año en que habia chicas. Todo parece normal, salvo en un detalle: La disciplina en el colegio se consigue mediante la aplicación de castigos corporales, en clase por parte del maestro para faltas leves, o en el despacho del director para faltas graves. Antes, cuando solo habia chicos, el maestro golpeaba sobre nuestras nalgas, cubiertas con el pantalon, pero al llegar las niñas, dado que su falda les protegia bastante, una maestra decidio levantar la falda y azotar sobre sus braguitas, por lo que los chicos nos vimos obligados a bajar tambien nuestros pantalones. En los cursos inferiores, niños y niñas estan acostumbrados a ver a los otros en prendas ineriores e incluso sin ellas en casa, en el medico... pero el problema se centra ahora en el ciclo superior. Para las faltas graves, el castigo se realiza por parte del director y sobre las nalgas desnudas en la intimidad de su despacho; todos estabamos convencidos de que al lelgar las chicas al ciclo superior lo de desnudar tus nalgas se suprimiria, pero el colegio se lo piensa bien, por lo que se instaura el puesto de sub-directora, para que principalmente se haga cargo de los castigos sobre las niñas. El problema de nuevo sigue siendo los castigos en clase, que al ser publicos, delante de toda la clase, sin embargo no quieren ser impudicos, mostrando jovencitas y jovencitos en ropa interior. De nuevo el colegio nos sorprende instalando en cada clase un biombo, tras el cual hya un caballete sobre el que apoyarte tras bajar tus pantalones o levantar tu falda, para recibir el cuero o la madera, segun las prefeencias del profe de turno. Un nuevo terror se instala en nuestras mentes: Salir de detras del biombo, despues de tus compañeros de clase sepan que te has desnudado en parte y han oido como recibias cada golpe. con tus gritos y llanto... salir de detras del biombo con el culo dolorido y la mirada baja  hacia tu pupitre. El castigo semi publico funcionanba a la perfeccion, y el biombo protegia el pudor y el decoro, pero claro nada es perfecto, y dos compañeros y yo ideamos varos trucos para ver que ocurria tras el biombo, y lo disfrutamos durante un trimestre, pero bueno eso es otra hsitoria; solo que acabamos en el despacho con nuestras nalgas al aire, y con el director y la subdirectora, y con el cuero y la madera y... Glups!